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Llega a Uruguay el antiviral oral de Pfizer para ayudar a combatir el COVID-19

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  • Se trata de nirmatrelvir, una terapia antiviral inhibidora de la proteasa del SARS-CoV-2-3CL, de administración por vía oral, que se proporciona en combinación con ritonavir.
  • Está indicado para aquellas personas adultas que, frente al COVID-19, presentan un alto riesgo de desarrollar complicaciones o, incluso, riesgo de muerte.
  • Los datos del primer estudio clínico muestran que reduce el riesgo de hospitalización o muerte en un 89% – cuando se utiliza dentro de los tres días posteriores al inicio de los síntomas – y en un 88% – si comienza a utilizarse dentro de los cinco días posteriores al inicio de los síntomas.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) de Uruguay aprobó el compuesto antiviral oral de Pfizer creado especialmente para tratar la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2. Se trata de un antiviral denominado nirmatrelvir, que se utiliza en combinación con el ritonavir, y está indicado para aquellas personas adultas que, frente al COVID-19, presentan un alto riesgo de desarrollar complicaciones o, incluso, riesgo de muerte.

El nirmatrelvir es un novedoso inhibidor de proteasa que fue diseñado específicamente para bloquear la actividad de la proteasa 3CL del SARS-CoV-2, una enzima que el coronavirus necesita para lograr replicarse. Asimismo, se proporciona en combinación con una dosis baja de ritonavir, para ayudar a disminuir su metabolismo y así lograr que permanezca activo en el cuerpo durante períodos más prolongados y en concentraciones más altas, para ayudar a combatir el virus.

El Dr. Eduardo Savio, infectólogo uruguayo y Asesor del Comité de Inmunizaciones de la Asociación Panamericana de Infectología, informó que desde que se declaró la emergencia sanitaria por COVID-19 en Uruguay, el 13 de marzo de 2020, se han registrado casi 900.000 casos positivos de Coronavirus en todo el país y más de 7.000 fallecimientos por esta causa. El especialista destacó que: “si bien hoy los reportes no muestran un significativo aumento en el número de casos, el COVID-19 llegó para quedarse y requiere especial atención en aquellas personas con factores de riesgo que pueden llegar a desarrollar enfermedad grave”. En este contexto, agregó: “este medicamento será un gran aporte para este sector de la población”.

Los datos del programa de desarrollo de fase 2/3 EPIC-HR (Evaluación de la Inhibición de la Proteasa para COVID-19 en Pacientes de Alto Riesgo) demostraron que este tratamiento reduce el riesgo de hospitalización o muerte en un 89% cuando es iniciado dentro de los tres días posteriores al inicio de los síntomas, y en un 88% si comienza dentro del cuarto a quinto día posterior al inicio de los síntomas, en comparación con placebo. Dicho estudio incluyó a adultos no vacunados, no hospitalizados, mayores de 18 años, con COVID-19 confirmado, que tenían un mayor riesgo de progresar a enfermedad grave. Asimismo, datos preliminares del programa de desarrollo de fase 2/3 EPIC-SR (Evaluación de la Inhibición de la Proteasa para COVID-19 en pacientes de Riesgo Estándar) han evidenciado seguridad y eficacia en adultos no hospitalizados, mayores de 18 años, con COVID-19 confirmado, que tenían al menos un factor de riesgo de progresión a enfermedad grave y que estaban completamente vacunados.

De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), diferentes condiciones pueden generar mayor riesgo de contraer COVID-19 grave. Entre ellas se enumeran la edad (tener 65 años o más), tener o haber tenido cáncer, padecer diabetes (tipo 1 o 2), contar con alguna enfermedad cardíaca, ser fumador o exfumador, tener obesidad, contar con alguna condición de inmunosupresión, entre otras.

Este compuesto antiviral es actualmente utilizado en países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, México y Brasil. En este contexto, el especialista mexicano Dr. Adrian Camacho, profesor titular del Servicio de Infectología y coordinador de Epidemiología Hospitalaria en el Hospital de la Universidad Autónoma de Nuevo León (México), habla de su experiencia utilizando el tratamiento en su país: “este compuesto antiviral es una alternativa para aquellas personas que, aún hoy, tienen riesgo de padecer enfermedad grave por COVID-19, independientemente de su estado de vacunación.” Asimismo, agrega: “Numerosos estudios de la vida real son consistentes con las conclusiones de seguridad y eficacia del programa clínico EPIC, incluidas las observaciones realizadas cuando la variante Ómicron y sus linajes eran las formas predominantes de SARS-CoV-2 en circulación”.

Sobre el antiviral oral (Tabletas de Nirmatrelvir [PF-07321332] y tabletas de Ritonavir)

Este compuesto antiviral se ha desarrollado para ser administrado por vía oral, de modo que pueda prescribirse al primer signo de infección, lo que podría ayudar a los pacientes a evitar una enfermedad grave, que puede conducir a la hospitalización y/o la muerte.

Nirmatrelvir [PF-07321332], originado en los laboratorios de Pfizer, está diseñado para bloquear la actividad de la Mpro o 3CL, una enzima que el coronavirus necesita para multiplicarse. Esta es única para los coronavirus y no se encuentra en los seres humanos. La coadministración con una dosis baja de ritonavir ayuda a ralentizar el metabolismo o descomposición del nirmatrelvir para que permanezca activo en el organismo durante más tiempo en concentraciones más altas para ayudar a combatir el virus.

El nirmatrelvir fue creado para inhibir la replicación del virus en una fase conocida como proteólisis, donde las proteínas que conformarán los nuevos virus requieren ser preparadas por esta proteasa para luego ensamblarse y conformar nuevos virus. Esto se produce antes de la replicación del ARN viral. En estudios preclínicos, el nirmatrelvir no demostró evidencia de interacciones mutagénicas con el ADN.

Las variantes actuales de interés pueden ser resistentes a los tratamientos que actúan uniéndose a la proteína de espiga (o spike) que se encuentra en la superficie del virus SARS-CoV-2. El antiviral oral, sin embargo, actúa a nivel intracelular uniéndose a la Mpro altamente conservada del virus del SARS-CoV-2, para inhibir la replicación viral. El nirmatrelvir ha demostrado una actividad antiviral consistente in vitro contra las variantes anteriores y actuales de interés (es decir, Alfa, Beta, Delta, Gamma, Lambda, Mu y Ómicron). Esta proteasa es fundamental en la reproducción del virus, a diferencia de la proteína de espiga, lo que la hace altamente conservada entre variantes y otros virus de la familia Coronaviridae (SARS y MERS).

Acerca del programa de desarrollo EPIC

El programa de desarrollo de fase 2/3 EPIC (Evaluación de la Inhibición de la Proteasa para COVID-19) para el antiviral oral consta de cuatro ensayos clínicos que abarcan un amplio espectro de participantes, incluidos los adultos que han estado expuestos al virus a través de contactos domésticos, los adultos tanto con riesgo estándar como con alto riesgo de evolucionar a una enfermedad grave, y los niños menores de 18 años con riesgo de evolucionar a una enfermedad grave.

En julio de 2021, Pfizer inició el primero de estos ensayos, conocido como EPIC-HR (Evaluación de la Inhibición de la Proteasa para COVID-19 en Pacientes de Alto Riesgo), un estudio aleatorizado y doble ciego de adultos no hospitalizados con COVID-19, que no se han vacunado y están en alto riesgo de progresar a una enfermedad grave. Por recomendación de un Comité de Supervisión de Datos independiente y en consulta con la FDA de los Estados Unidos, Pfizer suspendió la inscripción en el estudio en noviembre de 2021 debido a la alta eficacia demostrada en estos resultados. Los resultados del análisis final de EPIC-HR se publicaron en línea en The New England Journal of Medicine el 16 de febrero de 2022.

En agosto de 2021, Pfizer comenzó la fase 2/3 EPIC-SR (Evaluación de la Inhibición de la Proteasa para COVID-19 en pacientes de Riesgo Estándar) para evaluar la eficacia y la seguridad en adultos con un diagnóstico confirmado de infección por SARS-CoV-2 que están en riesgo estándar, es decir, bajo riesgo de hospitalización o muerte ya sea por estar vacunados o no tener un factor de riesgo. Se han presentado datos provisionales de este estudio, donde se mostró su efectividad en un subgrupo de adultos no hospitalizados, mayores de 18 años, con COVID-19 confirmado, que tenían al menos un factor de riesgo de progresión a enfermedad grave y que estaban completamente vacunados. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos EPIC de fase 2/3 del antiviral oral, es posible visitar el sitio web https://clinicaltrials.gov/.

Acerca de los resultados finales de EPIC-HR

En el análisis final del criterio de valoración primario de todos los pacientes inscriptos en EPIC-HR se observó una reducción del 89% de las hospitalizaciones o muertes por cualquier causa relacionadas con COVID-19 en comparación con el placebo en los pacientes tratados dentro de los tres días siguientes al inicio de los síntomas, lo que coincide con el análisis provisional. Además, se observó un perfil de seguridad consistente.
El seguimiento hasta 28 días posteriores a la aleatorización en el estudio demostró que el 0,7% de los pacientes que recibieron el antiviral oral fueron hospitalizados (5/697 hospitalizados sin muertes) sin muertes, en comparación con el 6,5% de los pacientes que recibieron placebo y fueron hospitalizados o murieron (44/682 hospitalizados con 9 muertes posteriores). La significación estadística de estos resultados fue alta (p<0,0001).

En un criterio de valoración secundario, el antiviral oral redujo el riesgo de hospitalización o muerte por cualquier causa en un 88% en comparación con el placebo en los pacientes tratados dentro de los cinco días siguientes al inicio de los síntomas. Hasta el día 28 después de la aleatorización el 0,8% de los pacientes que recibieron el antiviral oral fueron hospitalizados o murieron (8/1039 hospitalizados sin muertes), en comparación con el 6,3% de los pacientes que recibieron placebo (66/1046 hospitalizados con 12 muertes posteriores), con una alta significación estadística (p<0,0001). En la población general del estudio hasta el día 34, no se registraron muertes en los pacientes que recibieron el antiviral oral, en comparación con 13 muertes en los pacientes que recibieron placebo.

En el ensayo EPIC-HR, en un criterio de valoración secundario, se ha evaluado la carga viral de SARS-CoV-2 al inicio y en el día 5 en 1574 pacientes. Tras tener en cuenta la carga viral basal, la región geográfica y el estado serológico, el antiviral oral redujo la carga viral en aproximadamente 10 veces en relación con el placebo cuando el tratamiento se inició en los tres días siguientes al inicio de los síntomas, lo que indica una sólida actividad contra el SARS-CoV-2 y representa la mayor reducción de la carga viral notificada hasta la fecha para un agente oral de COVID-19. Este hallazgo también se reportó en misma medida en el estudio en pacientes de riesgo estándar y en el de prevención de infección.

Los acontecimientos adversos emergentes del tratamiento fueron comparables entre el antiviral oral (23%) y el placebo (24%), la mayoría de los cuales fueron de intensidad leve. Se observaron menos acontecimientos adversos graves (1,6% frente a 6,6%) y la interrupción del fármaco del estudio debido a acontecimientos adversos (2,1% frente a 4,2%) en los pacientes dosificados con el antiviral oral, en comparación con el placebo, respectivamente. Todos los demás criterios de valoración secundarios de este estudio, que están disponibles en clinicaltrials.gov (NCT04960202) y EudraCT (2021-002895-38).